Jugueteas con el tiempo no marcado
y anuncias la salida de tus miradas:
para refugiarse en aquellas
que te observan a cada instante
de tu mísera vida.
Habla en el silencio de tu mirada
y penetra en el suspiro
de la desesperación
para que descifres
el secreto de su silencio.
Sumérgete
y asfíxiate en el aliento
de la vida ausente
pero regresa con tu corazón rebosando
de alentadoras palabras
para que tu piel se cubra
y no siga en desnudez
porque la desnudez que posees
solo esa palabra podrá cubrir tu piel
de la vergüenza pasajera del que mira y no descubre.
La serie Versos envenenados crece: Crimen en el Paraíso Salado
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Lo que nunca había previsto el autor, Francisco Javier Illán Vivas, se ha
convertido ya en una saga con, al menos, dos casos.
El original, ahora en u...
Hace 20 horas


1 comentarios:
Lindo blog, sabes que escribes muy bien.
Besos Preciosa.
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